
Hace 100 años, específicamente el 10 de diciembre de 1907, cientos de trabajadores de las salitreras San Lorenzo y Alto San Antonio inician la "Huelga de los 18 peniques" y marchan a Iquique, cansados de que les pagasen con fichas, de no tener escuelas y ni siquiera un desayuno. A los seis días eran 6 mil y al 21 de diciembre más de 10 mil entre pampinos, salitreros, calicheros, hombres, mujeres, ancianos y niños, la gran mayoría chilenos, pero incluso argentinos, peruanos y bolivianos se unieron a la causa de los obreros de la salitreras.
La cuestión social se estaba haciendo sentir en nuestro país a través de éste hecho, los trabajadores pedía un trato digno, derechos que merecían por la labor que realizaban, pero no fueron escuchados y las demandas realizadas fueron negadas. Esperaron las mediación del gobierno entre el conflicto de los trabajadores y patrones, pero éste hizo caso a los reclamos de la alta aristocracia del lugar, al temor que cundía en la ciudad por tanto "roto" suelto en la calle exigiendo demandas utópicas, que obligó a la armada a hacer arribo en el puerto, sirviendo los barcos al mismo tiempo para que se refugiaran las elites de la empresas salitreras.
Los acusaron de ladrones, de borrachos, violadores y cuanto descalificativo e injuria cuelgan de manera peyorativa las clases dominantes cuando se sienten intimidados. Pero ellos estuvieron siempre firme, sin ninguna muestra de violencia contra otras personas, se organizaron y juntos lucharon, desde los valles, montes y pampas bajaron, desde otros países supieron de esta huelga y la sintieron como suya, la solidaridad entre trabajadores de distintos oficios, de distintas razas y países se hizo ver ante esta causa, una causa que buscaba la justicia social. Para que no revolucionaran mas el ambiente, los reunieron a todos en la Escuela de Santa Maria, en donde llegaron a haber 10 u 11 mil personas entre hombres, mujeres y niños. Para evitar que siguieran llegando más trabajadores a la ciudad, las autoridades dispusieron la detención de aquellos que viajaban con ese objetivo.
Comisionado por Silva Renard, el coronel Ledesma se acercó al Comité Directivo de la huelga para transmitirles la orden de evacuar el lugar y dirigirse al Club Hípico. Cinco minutos más tarde Ledesma volvió donde su superior, comunicándole el rechazo de los trabajadores a abandonar el lugar. Silva Renard hizo avanzar las dos ametralladoras del crucero Esmeralda, colocándolas frente al plantel educacional y apuntando hacia la azotea donde se hallaban los cabecillas de los obreros. Un piquete del regimiento O'Higgins se ubicó a la izquierda de las ametralladoras "para hacer fuego oblicuo a la azotea por encima de la muchedumbre aglomerada al lado de afuera”. Así como sin explicación alguna, comenzó la masacre a cientos y miles de obreros, niños y mujeres, dejando en la Escuela de Santa Maria una mancha imborrable de sangre de personas inocentes.
¿Por qué se masacró a estos obreros? Es la gran pregunta que nos hacemos a 100 años de la tragedia. El derecho a manifestarse y a realizar huelgas es aceptado por el Estado (aunque de mala gana y colocando trabas), pero el asunto está en que ésta huelga tenía algo más de fondo que una paralización por la injusticia laboral, los trabajadores traían consigo un proyecto de país paralelo al que existía, querían transformaciones en las estructuras de fondo, querían un nuevo sistema y gobierno mas equitativo e igualitario, mas humano, mas popular. Querían ser transformadores sociales, personas capaces de forjar el futuro con sus manos. Ese fue el gran problema, que no era una simple pataleta laboral que con el tiempo pasa, los obreros venían con ideales y pensamientos convergidos desde corrientes socialistas, anarquistas, comunistas, pero principalmente con un ideario social, de abolir el capitalismo salvaje del cual eran víctimas.
Nos damos cuenta que a pesar del tiempo, cada vez que el pueblo, los obreros, los mas humildes tienen más que simples "pataletas", vienen con ideales, sueños, anhelos, proyectos de país, las clases dominantes las coarta de raíz a través de la violencia, de la represión, abogando por el "bien del país". Pasó en Santa María de Iquique, paso en la Unidad Popular, en diferentes huelgas; el patrón, el burgués, la aristocracia a través del ejercito, masacra los sueños de las personas, de los indefensos, de aquellos que inocentemente creen en un país mas justo, mas solidario. Y es lamentable ver como una institución que está para defender a los suyos, que jura ante la bandera por defender al "país", se comportan como guardias privados de un sector político-social, de los que tienen el dinero, o sea, el poder. Como dice Gabriel Salazar “el problema de la emblematización es que lleva a olvidar que son 23 masacres a lo largo de la historia y cómo las Fuerza Armadas han actuado como escuela de asesinos. Eso es lo que se debe recordar”.
De los obreros de Santa Maria no solo debemos recordar su lamentable muerte, sino que con mayor profundidad, recordar la lucha que realizaban, el porque de sus asesinatos. El pasado se hace presente a cada instante, y vemos que las cosas no han cambiado mucho, en aquellos años existía un gobierno liberal, donde la empresa privada tenia privilegios por sobre el trabajador. Ahora pasa lo mismo, y es necesario aprender del pasado, traerlo a la actualidad y hacerlo presente, ver que los movimientos sociales ascendentes pueden cambiar estructuras, que los sueños populares se pueden hacer realidad, uniéndonos, haciéndonos uno solo. Dejar de lado todo tipo de diferencias, tanto políticas, religiosas, étnicas, de nacionalidad, de apariencia,etc... para luchar por un país mejor, que todos tengamos las mismas oportunidades, por que nunca mas nuestro país se manche de sangre inocente. Si los asesinos no hacen diferencias a la hora de matar ¿Porque hacemos diferencias en nuestras luchas?
La cuestión social se estaba haciendo sentir en nuestro país a través de éste hecho, los trabajadores pedía un trato digno, derechos que merecían por la labor que realizaban, pero no fueron escuchados y las demandas realizadas fueron negadas. Esperaron las mediación del gobierno entre el conflicto de los trabajadores y patrones, pero éste hizo caso a los reclamos de la alta aristocracia del lugar, al temor que cundía en la ciudad por tanto "roto" suelto en la calle exigiendo demandas utópicas, que obligó a la armada a hacer arribo en el puerto, sirviendo los barcos al mismo tiempo para que se refugiaran las elites de la empresas salitreras.
Los acusaron de ladrones, de borrachos, violadores y cuanto descalificativo e injuria cuelgan de manera peyorativa las clases dominantes cuando se sienten intimidados. Pero ellos estuvieron siempre firme, sin ninguna muestra de violencia contra otras personas, se organizaron y juntos lucharon, desde los valles, montes y pampas bajaron, desde otros países supieron de esta huelga y la sintieron como suya, la solidaridad entre trabajadores de distintos oficios, de distintas razas y países se hizo ver ante esta causa, una causa que buscaba la justicia social. Para que no revolucionaran mas el ambiente, los reunieron a todos en la Escuela de Santa Maria, en donde llegaron a haber 10 u 11 mil personas entre hombres, mujeres y niños. Para evitar que siguieran llegando más trabajadores a la ciudad, las autoridades dispusieron la detención de aquellos que viajaban con ese objetivo.
Comisionado por Silva Renard, el coronel Ledesma se acercó al Comité Directivo de la huelga para transmitirles la orden de evacuar el lugar y dirigirse al Club Hípico. Cinco minutos más tarde Ledesma volvió donde su superior, comunicándole el rechazo de los trabajadores a abandonar el lugar. Silva Renard hizo avanzar las dos ametralladoras del crucero Esmeralda, colocándolas frente al plantel educacional y apuntando hacia la azotea donde se hallaban los cabecillas de los obreros. Un piquete del regimiento O'Higgins se ubicó a la izquierda de las ametralladoras "para hacer fuego oblicuo a la azotea por encima de la muchedumbre aglomerada al lado de afuera”. Así como sin explicación alguna, comenzó la masacre a cientos y miles de obreros, niños y mujeres, dejando en la Escuela de Santa Maria una mancha imborrable de sangre de personas inocentes.
¿Por qué se masacró a estos obreros? Es la gran pregunta que nos hacemos a 100 años de la tragedia. El derecho a manifestarse y a realizar huelgas es aceptado por el Estado (aunque de mala gana y colocando trabas), pero el asunto está en que ésta huelga tenía algo más de fondo que una paralización por la injusticia laboral, los trabajadores traían consigo un proyecto de país paralelo al que existía, querían transformaciones en las estructuras de fondo, querían un nuevo sistema y gobierno mas equitativo e igualitario, mas humano, mas popular. Querían ser transformadores sociales, personas capaces de forjar el futuro con sus manos. Ese fue el gran problema, que no era una simple pataleta laboral que con el tiempo pasa, los obreros venían con ideales y pensamientos convergidos desde corrientes socialistas, anarquistas, comunistas, pero principalmente con un ideario social, de abolir el capitalismo salvaje del cual eran víctimas.
Nos damos cuenta que a pesar del tiempo, cada vez que el pueblo, los obreros, los mas humildes tienen más que simples "pataletas", vienen con ideales, sueños, anhelos, proyectos de país, las clases dominantes las coarta de raíz a través de la violencia, de la represión, abogando por el "bien del país". Pasó en Santa María de Iquique, paso en la Unidad Popular, en diferentes huelgas; el patrón, el burgués, la aristocracia a través del ejercito, masacra los sueños de las personas, de los indefensos, de aquellos que inocentemente creen en un país mas justo, mas solidario. Y es lamentable ver como una institución que está para defender a los suyos, que jura ante la bandera por defender al "país", se comportan como guardias privados de un sector político-social, de los que tienen el dinero, o sea, el poder. Como dice Gabriel Salazar “el problema de la emblematización es que lleva a olvidar que son 23 masacres a lo largo de la historia y cómo las Fuerza Armadas han actuado como escuela de asesinos. Eso es lo que se debe recordar”.
De los obreros de Santa Maria no solo debemos recordar su lamentable muerte, sino que con mayor profundidad, recordar la lucha que realizaban, el porque de sus asesinatos. El pasado se hace presente a cada instante, y vemos que las cosas no han cambiado mucho, en aquellos años existía un gobierno liberal, donde la empresa privada tenia privilegios por sobre el trabajador. Ahora pasa lo mismo, y es necesario aprender del pasado, traerlo a la actualidad y hacerlo presente, ver que los movimientos sociales ascendentes pueden cambiar estructuras, que los sueños populares se pueden hacer realidad, uniéndonos, haciéndonos uno solo. Dejar de lado todo tipo de diferencias, tanto políticas, religiosas, étnicas, de nacionalidad, de apariencia,etc... para luchar por un país mejor, que todos tengamos las mismas oportunidades, por que nunca mas nuestro país se manche de sangre inocente. Si los asesinos no hacen diferencias a la hora de matar ¿Porque hacemos diferencias en nuestras luchas?
"Unámonos como hermanos que nadie nos vencerá. Si quieren esclavizarnos, jamás lo podrán lograr. La tierra será de todos, también será nuestro el mar. Justicia habrá para todos y habrá también libertad..."
Cantata a Santa María de Iquique
Santa+maria+de+iquique
centenario
matanza
ejercito
obreros
1 Han pasado por aquí:
huuuuuuuuuuuuyyyyyyy.. ke fuerte es recordar el pasado, desenterrarlo y darnos cuenta (como lo mencionaste) que ese pasado con este presente no han cambiado mucho. Seguimos siendo esclavos de quien tiene más plata o más poder, que el trabajo más duro y más pesado es el menos remunerado, no sólo economicamente, sino tambien en cuanto a dignidad y legitimidad hacia el otro.
Ellos sólo lucharon pacificamente por mucho menos de lo que merecían, pero mucho más de lo que tenían, y sólo encontraron la muerte a manos de "otros" que se creían superiores, pero que estaban aterrados.
Me alegro mucho mi amor ke escribas sobre esta matanza,ya ke hay verias personas (jóvenes sobre todo)ke desconocen lo que paso o simplemente lo han olvidado.
Sé que es muy dificil soñar en una sociedad asi, pero no imposible, más aun si hay personas como tú que nos recuerdan que todos somos hijos de Dios, por tanto iguales en dignidad y derechos.
CARO
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