16 de septiembre de 2008

El derecho de vivir


Hace 35 años atrás el Estadio Chile se encontraba repleto, pero no precisamente porque en su interior sucediera un evento deportivo, sino que era utilizado como centro de concentración de prisioneros políticos. Entre esos miles de condenados se encontraba Víctor Jara.

Es que independiente si su música es del gusto de nuestros oídos o no, Víctor jara es un personaje que trasciende el ámbito musical, siendo un icono en la historia del arte nacional. Es un referente en cuanto a la cultura popular de Chile, un hombre importante nos guste o no. Proveniente de una sencilla familia campesina, su madre fue la que le inculcó el amor por la música y el arte, enseñándole a tocar guitarra a través de típicas tonadas campesinas. Cuando muere su madre, ingresa al seminario menor donde aprende canto gregoriano, luego realiza su servicio militar, recibiéndose con honores (que paradoja), pero su verdadera vocación no estaba en el ámbito religioso, a pesar de ser un gran creyente, ni en el militar.

Debido a esas santas casualidades de la vida, en una de sus giras internacionales tuvo que “rellenar” con canciones, ya que la cantante del grupo teatral se encontraba delicada. Debido a su ángel y buena acogida en el publico, comienza a escribir canciones, siendo “paloma quiero contarte” la primera de varias. Su importancia en el canto, es que cambió la perspectiva que se tenía frente al folclore, ya que antes el folclore estaba referido a las canciones que tocaba el “patrón” y la aristocracia latifundista en sus fiestas, mientras que las canciones de peones y campesinos eran modismos “picarescos” y sin importancia. Jara fue uno de los incipientes trovadores en poner las canciones campestres en el ámbito folclórico, la representación de las clases mas desposeídas también eran reconocidas como arte.

Esta preocupación por los obreros y campesinos, lo llevo a ser parte del movimiento “Acción Católica”, para luego formar parte activa de diferentes partidos y colectivos que ayudaron a fomentar la elección de Salvador Allende. Como parte activa de ese mismo gobierno, al llegar el golpe militar era reconocido como un “peligro” para las fuerzas instaladas de facto. El día 11 de septiembre como académico de la UTEM, asistía a dicha universidad donde sería tomado prisionero por los militares y posteriormente llevado al Estadio Chile, que hoy lleva su nombre. En el recinto es torturado brutalmente, y luego acribillado por los soldados.

¿Qué peligro podría haber representado Víctor para las fuerzas militares de la dictadura? Su voz y su guitarra representaban una armas subversivas, su sonrisa eterna incomodaba la pulcritud y seriedad de los altos mandos de la junta, sus canciones repletas de palabra incomodas como “pueblo”, “obrero”, “desigualdad”, “paz”, “revolución”, etc.…intentaron ser borradas del folclore criollo, siendo reemplazadas por estúpidas melodías como “el patito chiquito”, que era cantada por los huasos burgueses de turno. Víctor era artista, sus palabras estaban llenas de poemas y metáforas, amaba mucho y era muy amado, era apasionado, fumaba, caminaba, le cantaba a los niños, cosas que eran vistas como peligrosas frente a los ojos de la CNI. Es así como un hombre común, cualquier persona que soñaba por un Chile más justo, que pensaba diferente, se le masacraba para que fuese una muerte ejemplificadora ante los otros, se le tomó como un trofeo para demostrar el poder violento que tenía el régimen.

Joan Jara, su esposa, el 18 de septiembre sólo encontró su cadáver destrozado en la morgue, pero solo estaba acribillado su cuerpo. El régimen intentó quemar sus discos, borrar sus escritos, desaparecer todo rastro de aquel hombre que la gente tanto quería, pero nada de eso valió la pena, porque sus canciones y pensamientos siguen vivo no sólo en nuestro país, sino que son reconocidas en distintos rincones del mundo. A lo mejor como diría “V” “las canciones son a prueba de balas”.

El amor a la justicia como instrumento del equilibrio para la dignidad del hombre”

Víctor Jara









1 Han pasado por aquí:

Anónimo dijo...

Es asi como lo hacen siempre que le temen a un hombre!!!

Lo han hecho y lo siguen haciendo con todos los revolucionarios, lo hacen con todos los que creen en el amor, la fe o la igualdad. Aunque mucho no consiguen, pues Victor, como tantos otros no muere porque muera su cuerpo, porque su cuerpo sea acribillado o torturado.

La verdad es que mientras más se esfuerzen en matar a un hombre con armas de hombre, más vive ese "mismo hombre" con las armas que le ha dado Dios... Su voz, sus canciones, pensamientos o actitudes.

Te amo muxisimo amor... nos vemos mañana!!!

CARO