En varios medios de comunicación se ha anunciado que el fundador de los Legionarios de Cristo, Marcial Maciel, habría tenido uno o más hijos, producto de relaciones con algunas amantes y no del Santo Espíritu como se plantearía en las sagradas escrituras. El Vaticano se desordena, y la curia romana realiza llamados telefónicos de un lado para otro, papeles van y vienen, mails, reuniones de la jerarquía en torno a mesas con galletas y cafecitos, todo por la noticia que viene a remecer a los marines de la avanzada católica actual.
El nombre de Legionarios de Cristo se asocia en los lugares que se ha establecido, a educación, pero más que nada a poder, influencias políticas y personas de altos ingresos económicos. Es una congregación que financia colegios y universidades, y por supuesto shilito no es la excepción. Grandes empresarios participan de esta armada conservadora, que debido a los casos de pederastia de su fundador, y ahora del comportamiento de “papito corazón” del mismo, pone en tela de juicio la fiabilidad y legitimidad de la obra pontificia. Algunos miembros querrán desligarse de tan pecadora y lujuriosa comunidad, mientras que otros retirarán a sus hijos de los colegios dependientes de estos sacerdotes, haciendo que el gringo O’ Reilly cambie los data shows por pizarras a tiza.
Aunque este panorama no sea del todo fiel, si que es fiel las estrategias vaticanas para esconder y obstaculizar los delitos cometidos por sacerdotes y religiosos, sobre todos los relacionados con asuntos sexuales. La jerarquía se ha vuelto experta en poner el grito en el cielo cuando se tocan temas como la pastilla del día después, los condones, y cosas tan triviales como la venida de Madona o desfiles de modelos disfrazadas de vírgenes. Incluso el Vaticano juzga con mano dura a sacerdotes cercanos a movimientos populares, a teólogos de la liberación y religiosos que tienen como único pecado ser de una tendencia más progresista y desjerarquizada. Pero cuando peces gordos se inmiscuyen en temas de pedofilia y abusos de menores, la condena que se les imparta es de “silencio y oración”. ¿Esa es un verdadero castigo para alguien que se le acusa de abusar de “los más pequeños”? Al Cesar lo que es del Cesar, decía Cristo hace miles de años, y esa frase se hace presencia viva en la actualidad, llamando a que la justicia divina actúe, pero luego de ser aplicada la justicia terrenal.
El fundador de los Legionarios veía en estas acusaciones y en el castigo impartido desde Roma como “una nueva cruz que le enviaba Cristo”. Es fácil hacerse el beato, adjudicando las consecuencias de las cagadas realizadas a martirios de seres demoníacos. Cuantos sufren victimas de religiosos inescrupulosos, y la curia Romana esconde los casos, cambiando al clero de un lado a otro, poniendo en bandeja a otras posibles víctimas. Las congregaciones poderosas (económicamente hablando) pueden mas, y así seguirán encubriéndose un sin fin de casos debido a los blindajes puestos por el Papa, mientras sigue condenando al laicado, a homosexuales, a concubinos, a curas obreros, etc...etc...etc.…después nos preguntamos porque cada vez va menos gente a misa.
“Al que sea ocasión de pecado para uno de estos pequeños que creen en mí, mas valdría que le ataran al cuello una piedra de molino y lo arrojaran al fondo del mar”
El nombre de Legionarios de Cristo se asocia en los lugares que se ha establecido, a educación, pero más que nada a poder, influencias políticas y personas de altos ingresos económicos. Es una congregación que financia colegios y universidades, y por supuesto shilito no es la excepción. Grandes empresarios participan de esta armada conservadora, que debido a los casos de pederastia de su fundador, y ahora del comportamiento de “papito corazón” del mismo, pone en tela de juicio la fiabilidad y legitimidad de la obra pontificia. Algunos miembros querrán desligarse de tan pecadora y lujuriosa comunidad, mientras que otros retirarán a sus hijos de los colegios dependientes de estos sacerdotes, haciendo que el gringo O’ Reilly cambie los data shows por pizarras a tiza.
Aunque este panorama no sea del todo fiel, si que es fiel las estrategias vaticanas para esconder y obstaculizar los delitos cometidos por sacerdotes y religiosos, sobre todos los relacionados con asuntos sexuales. La jerarquía se ha vuelto experta en poner el grito en el cielo cuando se tocan temas como la pastilla del día después, los condones, y cosas tan triviales como la venida de Madona o desfiles de modelos disfrazadas de vírgenes. Incluso el Vaticano juzga con mano dura a sacerdotes cercanos a movimientos populares, a teólogos de la liberación y religiosos que tienen como único pecado ser de una tendencia más progresista y desjerarquizada. Pero cuando peces gordos se inmiscuyen en temas de pedofilia y abusos de menores, la condena que se les imparta es de “silencio y oración”. ¿Esa es un verdadero castigo para alguien que se le acusa de abusar de “los más pequeños”? Al Cesar lo que es del Cesar, decía Cristo hace miles de años, y esa frase se hace presencia viva en la actualidad, llamando a que la justicia divina actúe, pero luego de ser aplicada la justicia terrenal.
El fundador de los Legionarios veía en estas acusaciones y en el castigo impartido desde Roma como “una nueva cruz que le enviaba Cristo”. Es fácil hacerse el beato, adjudicando las consecuencias de las cagadas realizadas a martirios de seres demoníacos. Cuantos sufren victimas de religiosos inescrupulosos, y la curia Romana esconde los casos, cambiando al clero de un lado a otro, poniendo en bandeja a otras posibles víctimas. Las congregaciones poderosas (económicamente hablando) pueden mas, y así seguirán encubriéndose un sin fin de casos debido a los blindajes puestos por el Papa, mientras sigue condenando al laicado, a homosexuales, a concubinos, a curas obreros, etc...etc...etc.…después nos preguntamos porque cada vez va menos gente a misa.
“Al que sea ocasión de pecado para uno de estos pequeños que creen en mí, mas valdría que le ataran al cuello una piedra de molino y lo arrojaran al fondo del mar”
Mt 18, 6
Marcial+Maciel
legionarios+de+cristo
Iglesia
catolica
catolicismo
pedofilia











3 comentarios:
Y que decir del espantoso caso del cura Jolo, un maligno e inmoral sacerdote capaz de orquestar una mentira atroz e involucrando en ella a niños bajo su cuidado, todo para denostar a un enemigo político sin reparar en el daño que sus mentiras podrían causar en su familia, todo para permitir la reelección de la izquierda, perjudicando la opcion de Lavin en esa epoca.
lamentablemente esto pasa y seguira pasando porque unos inescrupulosos que dicen amar a Dios y al projimo lo permiten.
Lo peor es que son los mas pequeños los que pagan las consecuencias, los que no se pueden defender y aunque lo hicieran la verdad siempre la va a tener el sacerdote.
Shilito po, y en general todo el mundo esta al reves, todos entendieron mal lo que el flako les vino a demostrar.
Saludos... TE AMO MUXO...
Buen blog, seguiré leyendo.
Jp
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