Habermas y el concepto crisis

13 de marzo de 2009


En el último tiempo, el término “crisis” se ha hecho habitual en nuestro léxico cotidiano, ya que lo leemos en la prensa, lo vemos en los noticiarios y escuchamos en la radio. Se nos ha planteado la existencia de una infinitud de crisis, tales como políticas, ideológicas, religiosas, culturales, y más recientemente, crisis en el sistema económico. Pero hablar del concepto crisis, nos puede llevar hacia caminos variados y contrapuestos, por lo que es necesario la explicación de ésta noción base en la terminología de las ciencias sociales, y en especial, en la teoría de Habermas.

Para Habermas, el concepto crisis lo redefine desde dos perspectivas lingüísticas diferentes. En primera instancia, hace uso del término crisis desde la esfera medicinal, donde la crisis se muestra como “un proceso de enfermedad en que se decide si las fuerzas de recuperación del organismo conseguirán la salud”1 . Aquí, el proceso de enfermedad está definido por fuerzas objetivas y críticas que determinan la salud del organismo, siendo en sí, una pugna por la vida o la muerte separada de la voluntado o conciencia del organismo. En el sentido médico, la “enfermedad” (o crisis) viene como un agente coaccionante que usurpa las fuerzas del sujeto, provocando que éste se encuentre condenado en cierta forma, a la pasividad y conformismo, en un proceso que es llevado a cabo sin su consentimiento, planteándolo en palabras de Habermas “Con las crisis asociamos la idea de un poder objetivo que arrebata al sujeto una parte de la soberanía que normalmente le corresponde”2 . La superación de la crisis, vendría comportarse como una liberación del padecimiento del sujeto u organismo.

La dramaturgia también es citada como ejemplificación de la redefinición del concepto de crisis, basándose principalmente en la estética clásica. Para Habermas, en éste periodo dramatúrgico, la crisis representa “el punto de inflexión de un proceso fatal, fijado por el destino, que pese a su objetividad no sobreviene simplemente desde fuera ni permanece exterior a la identidad de las personas aprisionadas en él”3 . La crisis se plantea en torno al rol del destino, que coacciona de forma catastrófica al héroe o personaje epopéyico. La contradicción de la tragedia se hace manifiesta, ya que se plantea de forma objetiva e inherente al sujeto, cumpliéndose de forma inexcusable ante un personaje impotente frente a su fatalidad, sólo pudiendo sublevarse ante el poder mítico a través de la configuración de una nueva identidad.

El concepto de crisis de la tragedia clásica permea desde la filosofía de la historia hasta las teorías evolucionistas de la sociedad datadas en el siglo XIX. En cuanto a las ciencias sociales, es Marx el que elabora un concepto de crisis sistémica haciendo posible en la actualidad, hablar de crisis sociales y económicas. Pero luego, las ciencias sociales no se arraigan en el concepto de crisis marxista, sino que desarrollan un concepto de crisis basado en la teoría de sistemas.

Según ésta teoría, las crisis surgen cuando “la estructura de un sistema de sociedad admite menos posibilidades de resolver problemas que las requeridas para su conservación. En este sentido, las crisis son perturbaciones que atacan la ‹‹integración sistémica››”4. Es necesario advertir, que no todas las alteraciones de los elementos estructurales del sistema devienen en crisis (o en este caso, una desintegración sistémica), ya que son estas contradicciones estructurales las que proporcionan al sistema social sustentarse ante contextos críticos, variando sus pautas de normalidad, gestionando un nuevo nivel de autogobierno.

Debido a lo antes planteando, no todos las transformaciones estructurales del sistema son crisis, sino que podemos hablar de una crisis “solo cuando los miembros de la sociedad ‹‹experimentan›› los cambios de estructura como críticos para el patrimonio sistémico y sienten amenazada su identidad social”5 . Los cambios estructurales críticos, que produzcan una “anomia” social en la base de estructuras de consenso, conllevarán a una crisis de integración social y una desintegración de las instituciones sociales.

Pero para Habermas, los sistemas de sociedad no se encuentran en crisis solo porque sus miembros lo crean, sino debido a problemas de autogobierno no resueltos. Es entonces que las crisis para Habermas sean de carácter estructural, debido a imperativos estructurales que son incongruentes; las crisis de identidad son un derivado de las crisis estructurales.


[1] Habermas, Jürgen “problemas de legitimación en el capitalismo tardío” Amorrortu ediciones, Argentina, 1998. Pág. 15

[2] Ibídem. Pág. 15

[3] Ibídem, Pág. 16

[4] Ibídem. Pág. 16-17

[5] Ibídem, Pág. 18