29 de abril de 2009

Gripe porcina; gripe social


La influenza porcina se expande por el mundo de la misma forma en que el virus se reproduce en el torrente sanguíneo. La globalización ahora alcanza el mercado de los virus, pasando de México a Estados unidos, luego a países Europeos y apareciendo supuestos casos en el resto del mundo, desatando el caos social en los diversos países, remeciendo las estructuras en las cuales se sostienen nuestros “desarrollados” países.

No me detendré en dar explicación biomédica al virus en sí, ni tampoco a cuantas dosis de Tamiflú tendremos que comprar en nuestras amadas -y coludidas- farmacias. Nadie puede negar la gravedad del asunto, aunque no sepamos mucho de donde viene este bichito (algunos teorizan que es la gripe aviar mutada en el cerdo), lo que si podemos plantear es que la sociedad está entrando en pánico. Los medios internacionales cuentan los muertos para anunciar el carácter de pandemia, mientras las farmacias se hacen la “américa” con la hipocondría colectiva. Surgen teorías conspirativas, la blogosfera se llena de “conspiranoias”, parados en una esquina los metodistas anuncian el Apocalipsis y los guionistas de cine anotan cada suceso en una libretita, para transformarla a posteriori en una superproducción hollywoodense.

El pánico penetra en la subjetividad, y los sujetos integrados en la multitud comienzan a romper sus lazos afectivos pensando solo en sí mismos, como diría Freud. Si la multitud en ocasiones saca lo peor de nosotros, la multitud con miedo eleva la mediocridad al cuadrado. Ya hemos visto como nuestros medios y periódico nacionales, poco nos han informado de los sucesos ocurridos en el norte del continente, solo han centrado sus intereses en como se encuentran nuestros personajes de la farándula y el fútbol radicados en México. En el aeropuerto se cuentan las personas que han pasado por los países de Norteamérica, y si tienes fiebre, la policía internacional te ataca peor que a un burrero con coca. La sugestión colectiva comenzará a hacer ebullición, siendo cada vez más los que caen con fiebres y dolores de pecho, creyéndose víctimas de la gripe porcina.

Pero al mismo tiempo, en México las mascarillas se volvieron parte del panorama cotidiano, y se recomendó no asistir a recintos multitudinarios ni establecer relaciones cercanas con otros sujetos, como saludar de mano o beso en la mejilla. Los efectos del virus ponen de manifiesto una realidad que ya se ha naturalizado en la sociedad actual. El virus ya no es un organismo invisible a la vista humana, sino que se transforma en el otro, todos se miran con recelo, tu puedes portarlo, o tú, o el bebé de la señora. Se transforma en una guerra contra la sociedad, se produce un efecto de extrañamiento entre los sujetos, volviendo el contacto humano casi nulo, cada uno en su metro cuadrado, ya no se hablan, ya no se miran, si se tocan es por necesidad o por satisfacer una.

A lo mejor la pandemia pasará (ojala así sea), dejando cientos de víctimas, pobres generalmente como en toda catástrofe. Pero a pesar de eso, seguiremos comportándonos como si todos tuviesen un virus, encerrándonos en nosotros mismo, en nuestra familia nuclear, viendo al otro como un enemigo en la carrera de la vida. Los virus son de carácter social, es la mano humana la que ayuda a que se fortalezcan, inyectando cócteles de antibióticos y hormonas a animales de consumo en provecho del gran capital, mientras que la misma mano es la que sobreexplota a los marginales, desnutriendo sectores completos, haciéndolos presas fáciles de esos mismo virus. Mientras tanto, es el mismo ser humano el que crea antídotos para aquellos virus, llenándose los bolsillos a costa del sufrimiento ajeno. Creo que en el mundo existen virus peores que la gripe porcina; son la ambición y el egoísmo.





6 Han pasado por aquí:

Gabo dijo...

Hasta los virus y las pandemias dejan un espacio de inspiración para los amargados y resentidos sociales.

Anónimo dijo...

Hola, disculpa que te moleste. Solo quiero saber si eres EL UNICO dueño de este blog, o lo compartes con más personas.
Me puedes responder aquí mismo si quieres, siempre lo leo.
Saludos.

Hommo Leo dijo...

el unico...es lo que hay

Caro dijo...

Ni la gripe porcina va a impedir ke te de besitos en la boca!!!

te amo....

Eduardo Álvarez López dijo...

Está claro que detrás de la gripe porcina se esconden intereses económicos

nicole dijo...

el miedo a la enfermedad supero aquello que nos humaniza: el vinculo con otros...
no deja de sorprenderme la sicosis y la histeria colectiva que genera un virus con menos letalidad que el estacional pero que nos llevo al extremo de elimanar el saludo de paz...
personalmente me da mas miedo la indiferncia y el egoismo, dejan secuelas mas dolorosas y profundas en nuestra sociedad...