La shuper loca del siglo pasado

7 de julio de 2009

Hace algunas semanas se estrenó en este terruño llamado Chile la película Teresa, que es una biopic sobre la aristócrata poeta Teresa Wilms Montt. La verdad es que no he visto la película (ni tampoco tengo ánimos de verla), pero si he leído algunas críticas y peleas de egos entre críticos de cine y la realizadora.

Pero el asunto de fondo que quiero tratar es ¿Por qué filmar la biografía de esta mujer? ¿Que tenía de especial? Las feministas saldrán al paso aludiendo que se adelantó a su época, que era una buena literata y poeta, que luchó por el amor y la feminidad y un sin fin de epítetos épicos y míticos que no me trago. Si se quiere filmar la vida de una buena poeta, ahí está la Gabriela, que no era aristócrata ni fue amante de un Huidobro, tampoco era rubiecita de ojos claros, pero ganó el premio Nóbel y es reconocida en Chile y gran parte del globo. Tenemos otras mujeres que han defendido sus intereses como Elena Caffarena o Martina Barros Borgoño.

Pero Teresita calza con los clichés exportados desde Hollywood, además que la cultura esnobista de gran parte de nuestra clase artística. Era cuica, rubia de piel clarita, artista, rebelde, feminista, revolucionaria (al modo burgués obviamente), la encerraron en un convento y se escapó para irse de carrete con sus amigos ricachones a Europa, aseguro que si hubiese tenido una amiga, hubiesen sido las Thelma y Louise de principios de siglo. ¿Pero que pasaría si en vez de Wilms-Montt hubiese sido González, Soto, Alvarado? ¿Si no hubiese sido aristócrata? Obviamente no estaríamos escribiendo sobre ella ni acudiendo a su avant premier, sino que hubiese sido una meretriz más de los lupanares de el roto o una escritora de cuentos de niños. No fue taaaan talentosa como la pintan, la gracia que tuvo es nacer en una clase acomodada y revelarse, pero ni un brillo más. La cosa es que creo en Chile existen personajes mucho mas trascendentales, o incluso de bajo perfil pero ricos en vivencias e historias, que se podrían recrear en pantalla, y no a una cuica que su mayor gracias fue ser “incomprendida” por su clase.

¿Que pasaría si Teresa Wilms Montt hubiese nacido en la actualidad? De partida por quedar preñada no la hubiesen encerrado en un convento, sino que su padre le compraría un Postinor, o en el peor de los casos, la llevaría bajo la penumbra de la noche a una clínica del barrio alto (ustedes saben a que). La shuper loca estudiaría arte o humanidades en la PUC, o en el Juan Gómez Millas, y como forma de revelarse a su clase, viviría en un cité del barrio Brasil (pagado por su papá obviamente) y se juntaría con poetas e intelectuales en los cafés literarios del parque forestal. Así sería la rebelde de la familia, no yendo a misa los domingos ni casándose con el pololo abogado o arquitecto que sus amigas tenían cuando estaban en el colegio.

Así creo que el cine chileno no va por buen camino, contando historias picarescas y cursis, pero que no poseen una trascendencia histórica de calidad, historias que solo son contadas por que es alguien de abolengo, pero no se destaca en nada más. Se que el comentario es un poco (¿poco? jajaja) resentido, algunos me tratarán de shaquetero y sin corazón con los pobres realizadores compatriotas, pero para ver a cuicos sufrientes, mejor ver las paginas sociales del mercurio, aún más, ya cada uno tiene suficientes problemas para andar viendo los de las clases dominantes de hace más de medio siglo.




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