Hace algún tiempo se adopto el termino “cuico flaite” para denominar a jóvenes de clase acomodada, de estrato ABC1 que se visten, hablan y comportan como los marginales, choros, flaites, etc…Los medios, con todas las tragedias ocurridas en los últimos días, nos han bombardeado con reportajes y documentos en torno a esta nueva “tribu urbana” o estilo de vida de los pobres niños ricos.
Si antes el modo típico de rebeldía cuica era ser hippie o “shuper loco”, estas formas quedaron obsoletas, ya que se manipularon de tal forma que el abajismo con olor a incienso y a barrio Brasil quedó plasmado como una forma alternativa de ser cuico, por lo que no existe una verdadera negación de la clase. Es así como aparece el cuico flaite que intenta distanciarse lo mas posible de su clase (dentro de los límites que los burgueses poseen), de sus normas y pautas, se siente aprisionado de un modo de vida que debe representar provocando que adopte la forma de ser del flaite, viendo en éste libertad, violencia, rebeldía y desimplicación total con la realidad que le rodea.
Así el pendejo se empieza a vestir como esos vocalistas de grupos de hip hop con apariencia de narcotraficantes, se integra a un grupo de pertenencia (ya que los viejos no los pescan por estar preocupados de sus trabajos y amantes) y comienza a imitar las conductas de los flaites pero con unas sutiles diferencias. Mientras el cuico flaite “machetea” dinero a las afueras del apumanque o alto las condes, el flaite real realiza “lanzasos” a las afuera del mall plaza alameda o de la estación central. Mientras el cuico flaite le saca el auto al papa para ir a carretear, el flaite va en transantiago o simplemente, se va en el yaris robado de un amigo. Mientras el cuico flaite compra con su mesada marihuana, coca y otros estupefacientes, al flaite real le dan un papelillo de pasta al día por ser soldado de un dealer. Al cuico flaite el papa es quien le compra las zapatillas con resortes de 90 mil pesos, mientras que el flaite real se las roba de una tienda o asalta algún cuico flaite que se pasó de la invisible frontera que separa el barrio alto de lo “demás”.
Las diferencias son obviamente tremendas, y esta moda de pendejos ABC1 es una torpeza, pero un peligro al mismo tiempo, porque no solo adoptan el look, sino que algunos van mas allá adquiriendo también el lenguaje, una violencia desmedida (andan con cortaplumas y otras armas) todo esto bajo el amparo de una clase que los mira con lastima y consternación. Generalmente hijos de la tecnología y de la nana peruana, no ven a sus padres hasta la noche, y la falencia de afecto es suplida por bienes materiales y libertad para hacer y deshacer. Esto trae consigo la peligrosidad, que a pesar de querer ser “flaites”, porque nunca bajaran de escuela militar y si ven a un flaite de verdad arrancarían, si llegasen a ejercer violencia como hemos visto en los medios, poseen un séquito de abogados que te echarán encima, poseen el apellido, el capital, los medios para intimidar y legitimar una forma de actuar que esta por encima de la ley. Así, los cuicos flaites se transforman en delincuentes mucho más peligrosos que los flaites de verdad, que te roban el pan a la salida del supermercado, pero que no poseen privilegios e impunidad ante la justicia.
Cuicos flaites
sociedad
clase alta
delincuencia
Chile
Si antes el modo típico de rebeldía cuica era ser hippie o “shuper loco”, estas formas quedaron obsoletas, ya que se manipularon de tal forma que el abajismo con olor a incienso y a barrio Brasil quedó plasmado como una forma alternativa de ser cuico, por lo que no existe una verdadera negación de la clase. Es así como aparece el cuico flaite que intenta distanciarse lo mas posible de su clase (dentro de los límites que los burgueses poseen), de sus normas y pautas, se siente aprisionado de un modo de vida que debe representar provocando que adopte la forma de ser del flaite, viendo en éste libertad, violencia, rebeldía y desimplicación total con la realidad que le rodea.
Así el pendejo se empieza a vestir como esos vocalistas de grupos de hip hop con apariencia de narcotraficantes, se integra a un grupo de pertenencia (ya que los viejos no los pescan por estar preocupados de sus trabajos y amantes) y comienza a imitar las conductas de los flaites pero con unas sutiles diferencias. Mientras el cuico flaite “machetea” dinero a las afueras del apumanque o alto las condes, el flaite real realiza “lanzasos” a las afuera del mall plaza alameda o de la estación central. Mientras el cuico flaite le saca el auto al papa para ir a carretear, el flaite va en transantiago o simplemente, se va en el yaris robado de un amigo. Mientras el cuico flaite compra con su mesada marihuana, coca y otros estupefacientes, al flaite real le dan un papelillo de pasta al día por ser soldado de un dealer. Al cuico flaite el papa es quien le compra las zapatillas con resortes de 90 mil pesos, mientras que el flaite real se las roba de una tienda o asalta algún cuico flaite que se pasó de la invisible frontera que separa el barrio alto de lo “demás”.
Las diferencias son obviamente tremendas, y esta moda de pendejos ABC1 es una torpeza, pero un peligro al mismo tiempo, porque no solo adoptan el look, sino que algunos van mas allá adquiriendo también el lenguaje, una violencia desmedida (andan con cortaplumas y otras armas) todo esto bajo el amparo de una clase que los mira con lastima y consternación. Generalmente hijos de la tecnología y de la nana peruana, no ven a sus padres hasta la noche, y la falencia de afecto es suplida por bienes materiales y libertad para hacer y deshacer. Esto trae consigo la peligrosidad, que a pesar de querer ser “flaites”, porque nunca bajaran de escuela militar y si ven a un flaite de verdad arrancarían, si llegasen a ejercer violencia como hemos visto en los medios, poseen un séquito de abogados que te echarán encima, poseen el apellido, el capital, los medios para intimidar y legitimar una forma de actuar que esta por encima de la ley. Así, los cuicos flaites se transforman en delincuentes mucho más peligrosos que los flaites de verdad, que te roban el pan a la salida del supermercado, pero que no poseen privilegios e impunidad ante la justicia.
Cuicos flaites
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clase alta
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Chile











